El objetivo de este blog es buscar alternativas al futuro de la humanidad. No todas son fáciles. El camino que se abre ante nosotros es un difícil y largo sendero lleno de espinas que se cierra a medida que avanzamos. No vamos a ponerle las cosas fáciles a nadie. No hay grises en nuestro lejano destino, no hay colores en el vacío, no hay nada capaz de reflejar la luz; tampoco hay ojos que puedan mirar. Pero si, por alguna razón, sentimos que formamos parte de un colectivo y que somos un eslabón de una larga cadena y somos responsables de que se mantenga firmemente unida, deberíamos abordar la realidad de nuestra existencia y darle la mano al pasado y al futuro que nos envuelven.
¿Cuál es el objetivo de nuestra existencia? Un animal tiene como única misión reproducirse, es en sí mismo un camino que busca adaptarse a las condiciones ambientales para sobrevivir como especie; mientras, trata de evitar el dolor y busca el placer de las cosas pequeñas, la miel del oso, la caricia del gato. Una persona tiene la obligación de conocer el lugar que ocupa en el universo y de preguntarse por el sentido de su vida.
La expansión de la inteligencia por el universo podría ser uno de los sentidos de nuestra existencia, como meras piezas de una carrera en la que participamos sin saberlo. La inteligencia es la única manera que tiene el universo de enfrentarse a su destino. Un destino que, si ha de llevarnos a las estrellas, requiere el dominio absoluto de la materia y de la energía, y de la primera sólo para prescindir de ella, puesto que la carencia de materia implica desprenderse del tiempo y del espacio, y entrar en una dimensión en la que el hilo de los pensamientos se detiene y los sueños cobran vida.
En los sueños, el tiempo no discurre a la misma velocidad porque no está en juego el discurrir cuántico de la materia; se puede envejecer súbitamente y volver a la niñez en un instante; se pueden saber idiomas y acto seguido volverse mudo e inexistente en un escenario que cambia de forma continuamente.
En realidad, se puede vivir en un espacio ajeno a la materia, pero la fantástica artillería de fotones que se tiene que organizar para crear una simple sombra en el sueño necesita una estructura neuronal extraordinariamente compleja, y para que las sombras cobren vida han hecho falta cuatro mil millones de años y la creación de un cerebro como el nuestro. ¿Podrán algún día las sombras cobrar vida en el sustrato del universo?
Estamos mirando muy lejos en el tiempo, y el objetivo de este blog es dividir el futuro en tres etapas: una cercana, los próximos 25 años, en que los cambios serán grandes y pequeños a la vez; otra más alejada, los próximos cien años, en que el ser humano deberá replantearse su existencia o dividirse en diversas especies más o menos evolucionadas, y la última, la fase final, la de los próximos mil años, en que el círculo se cierra y el ser humano deja de formar parte de la materia; en este caso, puede sobrevivir –es decir, con conciencia de sí mismo– o desvanecerse en el vacío.
La intención de este blog es ser irreverente, es ir más allá de los límites para contemplar todas las posibilidades a las que se enfrenta el ser humano en los próximos años. No se trata de ofender, pero no nos podemos detener ante creencias que no tienen razón científica que las avale. No estamos sujetos, empero, a la razón científica únicamente. Con seguridad, en los próximos años, los conocimientos adquiridos harán que se produzca una revolución en el pensamiento. Hagamos lo posible por adelantarnos.



