Cabalgando con ciervos
De pronto, todos los ciervos giran al unísono. Los niños se ponen en pie sobre ellos y parece que vuelen por encima de la hierba. Es como si, después de la epidemia que diezmó a la población aquellos diez años terribles, solo hubiéramos sobrevivido quienes veíamos en el amanecer, no el sol, sino los dedos…



